Lobby cripto a la SEC: ¡Manos fuera de las DAOs descentralizadas!
Un importante grupo de defensa de las criptomonedas ha instado públicamente a la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC) a que abandone sus intentos de regular a la mayoría de las DAOs (Organizaciones Autónomas Descentralizadas). En una carta enviada el 27 de mayo a Hester Peirce –comisionada de la SEC y líder de su fuerza de tarea cripto– el DeFi Education Fund (DEF) junto con la Uniswap Foundation argumentaron que la agencia debe adoptar un enfoque de “manos fuera” respecto de las DAOs verdaderamente descentralizadas. A su juicio, estas entidades no deberían tratarse como compañías tradicionales ni someterse al mismo test jurídico (el test de Howey) que define qué es un valor financiero en EE.UU. si cumplen con cierto grado de descentralización.
Según la misiva, cuando una DAO está “suficientemente descentralizada” –es decir, es un proyecto sin identidad corporativa definida ni un grupo coordinado de control–, no calificaría como un emisor de valores regulables por la SEC. En lugar de ello, debería considerarse una agrupación de individuos que actúan conjuntamente, a menos que se demuestre lo contrario. La carta expone que “If a DAO has a dispersed collection of tokenholders who have the opportunity to actively participate in and govern the DAO and the network, it is sufficiently decentralized such that neither the network token for that DAO, nor transactions in which that network token are the object, should be considered a security”. Dicho en otras palabras, si el control de un proyecto está lo bastante distribuido entre sus miembros (por ejemplo, miles de titulares de tokens con poder de voto efectivo), ni esos tokens ni sus transacciones deberían considerarse valores financieros sujetos a la SEC. Esta postura busca que la SEC reconozca la naturaleza diferente de las DAOs frente a empresas tradicionales, evitando aplicarles normativas concebidas para emisores centralizados.
Reacciones en el ecosistema y el sector público
El pronunciamiento del DEF y la Uniswap Foundation llega en un momento de cambios en la cúpula regulatoria y ha generado eco en la comunidad cripto. La propia comisionada Hester Peirce –conocida por sus posturas pro-innovación en el organismo– había abierto la puerta en febrero a recibir comentarios públicos sobre cómo debería abordarse la regulación de criptomonedas y DAOs (“There Must Be Some Way Out Of Here” fue el título de su declaración solicitando ideas). La carta de estos grupos de lobby responde directamente a esa invitación, alineándose con la filosofía de Peirce de buscar enfoques más claros y flexibles. Peirce se ha destacado por proponer un “safe harbor” (refugio regulatorio) que dé margen de maniobra a proyectos descentralizados en sus primeras etapas, con tal de no ahogar la innovación antes de que madure.
Del lado de la industria, Uniswap Labs –la empresa desarrolladora tras el protocolo Uniswap– ha celebrado los recientes indicios de un giro regulatorio más favorable. Cuando la SEC archivó en febrero una investigación que amenazaba con acusarlos de vender valores sin registro, Uniswap calificó la decisión como una “gran victoria para DeFi”. Amanda Tuminelli, directora legal del DeFi Education Fund, declaró que la nueva actitud del regulador “les da a las empresas DeFi mayor tranquilidad para dejar la defensiva y ejercer su derecho a construir tecnología descentralizada”, en alusión a que las compañías pueden centrarse en innovar en lugar de temer constantes acciones legales. Estas reacciones reflejan un alivio general en el ecosistema cripto ante la posibilidad de que la era de “regular mediante coerción” esté dando paso a un diálogo más constructivo.
Incluso desde el seno de la SEC se percibe un cambio de tono. El nuevo presidente del organismo, Paul Atkins, ha señalado públicamente que no pretende sofocar la innovación blockchain y ha cuestionado el enfoque duro de la administración anterior hacia las criptomonedas. En una audiencia de control el 20 de mayo, Atkins confirmó que la recién creada Fuerza de Tarea de Cripto de la SEC (liderada por Peirce) está preparando su primer informe y organizando mesas redondas con actores de la industria. Esto sugiere una apertura inédita al diálogo con el sector, en contraste con la actitud más combativa que caracterizó al ex presidente Gary Gensler, conocido por su estrategia de “regulación por medio de la aplicación” de sanciones. Varios observadores interpretan estos movimientos como señales de un entorno regulatorio más favorable para proyectos descentralizados, aunque con cautela sobre cómo se traducirán en normativa concreta.
DAOs vs. regulación: el contexto legal actual
El debate sobre cómo encajan las DAOs en las leyes financieras no es nuevo, pero cobra urgencia a medida que proliferan estas organizaciones. La SEC dejó clara su postura inicial en 2017, cuando publicó un informe determinando que los tokens emitidos por “The DAO” –un proyecto pionero de organización autónoma descentralizada– eran valores mobiliarios sujetos a la legislación federal. Aquella determinación, resultado del famoso “Informe DAO”, sentó un precedente: usar tecnología blockchain o llamarse “DAO” no exime de las leyes de valores si, en la realidad económica, se está ofreciendo una inversión con expectativa de ganancias por el esfuerzo de otros (el criterio del test de Howey). Desde entonces, la SEC ha enfatizado que muchas ofertas iniciales de monedas (ICOs) y tokens de gobernanza pueden caer bajo su jurisdicción, lo que ha generado fricción con el sector cripto.
En los años posteriores, la tensión ha ido en aumento. Bajo la dirección de Gensler (2021-2023), la SEC adoptó una línea dura, lanzando acciones contra múltiples proyectos y plataformas cripto por considerarlos mercados o emisores de valores no registrados. En un caso concreto, la SEC frenó el intento de registro de tokens de American CryptoFed DAO, una organización con base en Wyoming, alegando que había presentado formularios “materialmente engañosos” al intentar registrar sus activos digitales como valores. Aquella entidad –que fue una de las primeras DAO LLC amparadas por la ley estatal de Wyoming– se vio así envuelta en un proceso administrativo donde el regulador cuestionó la falta de información financiera y la naturaleza misma de los tokens Ducat y Locke que emitía. Este episodio subrayó el choque entre la legalización a nivel estatal de las DAOs (Wyoming reconoce desde 2021 a las DAOs como un tipo especial de LLC) y la postura federal de la SEC, que sigue evaluando caso por caso si estos grupos descentralizados violan las leyes de valores al emitir tokens.
A finales de 2024, la disputa escaló al terreno judicial y político. Un conjunto de 18 fiscales estatales (procuradores generales) de EE.UU., junto con el propio DeFi Education Fund, llegó a demandar a la SEC acusando al regulador de excederse en su autoridad al perseguir ciertas actividades cripto a nivel nacional. Si bien esa demanda se ha pausado recientemente tras cambios en la presidencia de la SEC, el mensaje fue claro: varios estados y actores de la industria perciben la actuación del regulador como una intromisión excesiva que podría invadir potestades locales o frenar la competitividad de un sector naciente. En este contexto, el nuevo liderazgo de la SEC ha comenzado a revisar y retirar algunas acciones emprendidas contra empresas cripto, incluyendo investigaciones sobre intercambios descentralizados y mercados de NFT. El propio caso contra Coinbase –uno de los frentes más sonados– estaría cerca de ser archivado, a la espera de la aprobación formal por los comisionados de la agencia. Todo esto apunta a un replanteamiento regulatorio en curso, posiblemente buscando delinear mejor qué actividades cripto deben ser supervisadas por la SEC y cuáles escapan a su ámbito porque carecen de un actor centralizado o de la naturaleza de valor negociable tradicional.
El valor de las DAOs: gobernanza, finanzas, filantropía y creatividad
Detrás de las siglas y tecnicismos legales, las DAOs representan una innovación organizativa con aplicaciones reales y valiosas en diversos sectores. En el terreno de la gobernanza digital y las finanzas descentralizadas (DeFi), las DAOs han permitido administrar protocolos y recursos de forma colectiva y transparente. Por ejemplo, la comunidad descentralizada de Uniswap DAO gobierna uno de los mayores intercambios descentralizados del mundo, con más de 25 millones de monederos únicos interactuando y $3 billones de dólares en volumen histórico sobre el protocolo. Otras como MakerDAO rigen la stablecoin DAI respaldada por criptoactivos, manejando colaterales por valor de miles de millones de dólares mediante voto distribuido de sus participantes. Este modelo de gobernanza compartida ha demostrado ser eficaz para sostener infraestructura financiera global sin una autoridad única, reduciendo costos y puntos de falla.
En el ámbito de la filantropía, también surgen DAOs orientadas al bien social. Big Green DAO, por ejemplo, se constituyó como la primera DAO filantrópica sin fines de lucro, vinculada a una ONG dedicada a la educación alimentaria, con el fin de descentralizar la entrega de subvenciones y fondos de manera más transparente. De igual forma, UkraineDAO logró reunir más de $3 millones en criptomonedas para apoyar al pueblo ucraniano en cuestión de días, demostrando cómo individuos alrededor del mundo pueden unirse en una causa común y canalizar ayuda de forma ágil mediante blockchain. La capacidad de estas organizaciones para coordinar recursos rápidamente evidencia un potencial único de Web3: accionar colectivamente sin burocracia central, lo que en causas benéficas puede traducirse en respuestas más inmediatas y directas.
Las industrias creativas y culturales tampoco se quedan atrás. Existen DAOs de creadores y comunidades sociales que congregan a artistas, desarrolladores y entusiastas bajo un sistema de membresía tokenizada. Un caso emblemático es Friends With Benefits (FWB), una DAO social orientada a la cultura y el arte digital que funciona como club creativo: los miembros deben poseer una cantidad determinada de tokens para ingresar, tras lo cual pueden colaborar, compartir conocimiento y lanzar proyectos artísticos colectivos. Este enfoque permite financiar y difundir obras creativas de forma participativa, rompiendo con modelos tradicionales de mecenazgo. Por otro lado, las DAOs coleccionistas están revolucionando el mundo del arte y los bienes digitales de colección. Agrupaciones como FlamingoDAO o PleasrDAO unen fondos de múltiples participantes para adquirir obras de arte NFT de alto valor, dando a cada miembro una fracción proporcional de propiedad. Incluso han incursionado fuera del arte digital: en 2021, la famosa ConstitutionDAO intentó comprar una primera edición de la Constitución de Estados Unidos en una subasta, logrando recaudar alrededor de $47 millones en una semana gracias a contribuciones cripto de miles de personas alrededor del globo. Aunque aquel esfuerzo no ganó la puja final, dejó una fuerte impresión sobre el poder de coordinación financiera de las DAOs y planteó nuevas preguntas legales sobre cómo considerar a estos colectivos de inversores espontáneos.
Estas experiencias resaltan el valor de las DAOs como nuevas formas de organización: permiten gobernanza participativa en proyectos tecnológicos, financiamiento comunitario para iniciativas sociales, y colaboración global en creatividad y cultura. Sus defensores sostienen que este modelo descentralizado empodera a los individuos, reduce intermediarios y abre oportunidades antes impensables –desde administrar un fondo de liquidez global hasta coproducir arte y apoyar causas humanitarias–.
Un equilibrio entre innovación y regulación
El llamamiento de los lobbistas cripto a la SEC refleja una realidad: la regulación tradicional está intentando alcanzar a la velocidad de la innovación descentralizada. Mientras las autoridades buscan proteger a los inversores y evitar abusos (objetivos loables, en principio), existe el riesgo de ahogar a la gallina de los huevos de oro si se aplica un exceso de celo normativo a organismos genuinamente descentralizados. Las DAOs “suficientemente descentralizadas” –aquellas donde ninguna entidad singular tiene control dominante– plantean un desafío a los marcos legales vigentes, concebidos para empresas con juntas directivas identificables y ejecutivos responsables. Imponer los mismos requerimientos a una DAO global y abierta que a una corporación tradicional puede resultar no solo impracticable, sino contraproducente, según sostienen voces de la industria.
Con un tono informativo pero a la vez crítico, el comunicado del DeFi Education Fund y la Uniswap Foundation sirve para recordar a los reguladores que la innovación financiera descentralizada tiene un valor social y económico significativo. Reguladores como la SEC se enfrentan ahora al difícil acto de equilibrio: resguardar al público inversor sin sofocar las nuevas formas de organización y creación de valor que las DAOs representan. La esperanza desde el ecosistema cripto es que, mediante el diálogo y la claridad normativa, se logre un terreno común donde las reglas del juego queden claras sin desincentivar la experimentación. En palabras llanas, se pide a la SEC que no meta en el mismo saco a las DAOs comunitarias con los fraudulentos, y que reconozca que no toda innovación descentralizada encaja en moldes regulatorios anticuados.
El desenlace de este pulso regulatorio aún está por verse. Por ahora, el grupo de lobby cripto ha puesto sobre la mesa argumentos legales y prácticos para que la SEC reflexione antes de regular indiscriminadamente. Si prospera una visión más moderada y colaborativa desde Washington, las DAOs podrían seguir floreciendo en ámbitos tan dispares como las finanzas, la filantropía y la creatividad, con Estados Unidos como protagonista en la vanguardia de la innovación descentralizada –y no como simple árbitro punitivo de la misma. Queda por observar si el regulador toma nota y adapta su enfoque, o si por el contrario las DAOs deberán prepararse para dar la próxima batalla en tribunales y legislaturas para defender su derecho a existir tal como fueron concebidas: sin amos ni dueños absolutos.

